Te vas a enfrentar a una variedad abrumadora de opciones. ¿Que si Constructivista, que si Montessori, Ecléctica o tradicional? ¿Laica, católica o cristiana? ¿Pública o privada?
El elegir no es algo ligero, ya que estarás ahí o estarán ahí tus hijos e hijas por muchos años, en promedio 12 años. Hay que entender que el ambiente escolar donde convive tu hijo es determinante para apoyar el desarrollo de su personalidad y sus habilidades sociales, académicas, artísticas y físicas.
Entonces, ¿cómo hacer la mejor elección? Tienes que empezar por tener claro cuál es tu plan de vida, cuáles son las filosofías que dirigen a tu familia.
¿Para ti, es más importante un copiar bien un escrito o la libertad de escribir de tu propia manera? ¿Prefieres un ambiente de competencia individual o de colaboración? ¿Te sientes más cómodo con evaluaciones o solo exámenes?
A nivel mundial cuales sistemas educativos son los que permiten el mayor aprovechamiento. Que nos dice la ciencia pedagógica como la mejor opción y cuales pueden ser solo técnicas de venta fuera de una realidad con la idea de solo captar clientes y no la de formar humanos para la vida.
Al final del camino, tendrás que estar de acuerdo con la filosofía educativa de la escuela donde estudia tu hijo para que, por el bien del niño, se arme una buena relación casa-escuela. El colegio es una extensión de la casa y la casa es una extensión del colegio, padres y maestros deben de trabajar de la mano para la óptima formación y educación de tus hijos e hijas.
Por ejemplo, cuando una escuela se pregona como constructivista, ¿qué debes esperar? ¿Cuál es la diferencia entre un sistema Montessori y uno tradicional? ¿Cuáles son las TICs, y cuál es su importancia en la educación?
Si te preparas de antemano, cuando visitas escuelas podrás tener una mejor visión de su enfoque cuando usan estos términos. Además, tú puedes hacer preguntas puntualizadas usando esta terminología.
También debes sentirte con todo el derecho de pedir una explicación por cualquier expresión que no entiendas claramente.
No hay ninguna escuela perfecta para todos los diferentes tipos de familias. Hay familias que buscan niños muy independientes quienes funcionan muy bien sin demasiada estructura, y otras familias que buscan mejores resultados en un ambiente más controlado.
¿Cuáles son las fortalezas en tu familia? ¿Cómo se aprende mejor? Conocer el estilo de aprendizaje que te pueda ayudar a escoger la mejor escuela para ustedes.
Viendo los intereses y talentos especiales que buscas para tus hijo, puedes buscar una escuela que motive a sus alumnos en áreas artísticas, deportivas o académicas donde él tenga la oportunidad de brillar.
La primera regla es funcional: aunque encuentres la mejor escuela del mundo, no va a ser la ideal si es imposible llegar. Tampoco se trata de pasar horas en el tráfico o en el transporte escolar.
Cuando los niños están en kínder y primaria, la mejor escuela es la que esté más cerca de la casa, siempre y cuando llene los requisitos que son indispensables para ti (que tenga una filosofía educativa que tú apoyas, y un estilo de enseñanza que va de acuerdo con el estilo de aprendizaje de tu hijo).
Cuando busques opciones, acuérdate que tu hijo rendirá más cuando no invierta mucho tiempo y energía en el traslado entre casa y escuela.
También podrá convivir con sus amigos de la escuela quienes vivan en la misma colonia. Eso es muy útil cuando haya invitaciones para jugar en las tardes o cuando se junten los chavos a hacer alguna tarea en equipo, y te dará la oportunidad de conocer a los papás de los compañeros de tu hijo.
No lleves a tu hijo a la primera vuelta, para que tú tengas el tiempo de hacer preguntas y escuchar tranquilamente, fijándote en los detalles importantes y pidiendo la información que tú necesitas.
Antes de ir a una escuela, llama para concertar una cita con el director. Él o alguien de su confianza deben tener la voluntad y el tiempo para atenderte. Si no logras esta respuesta antes de entrar, será difícil esperar una buena comunicación en el futuro.
Lleva tus preguntas, y un lugar donde anotar tus observaciones, para que al fin de la jornada tengas perfectamente ubicadas las características de cada una de las escuelas que visitaste.
Cuando visitas una escuela, debes fijarte en lo siguiente:
o La forma en que seas recibido.
¿Te invitan a pasar de inmediato, o tienes que esperar un rato? ¿Hay alguien quien te da la bienvenida? ¿Te invitan a pasar a un lugar cómodo? ¿La persona que da los informes está bien preparada, y puede contestar tus dudas? ¿Te dan algún material impreso con información sobre la escuela? ¿Te ofrecen un tour? La forma en que una escuela recibe a los padres de alumnos potenciales indica cuánto importa para ellos la relación escuela-casa.
o Las instalaciones.
Cuando entras a la escuela, fíjate en la limpieza, la luz y la ventilación. Si pasas por los salones de clase, puedes ver la condición de los muebles, si están rotos los escritorios o las paredes necesitan pintura.
¿Tienen laboratorio de cómputo o de ciencias? ¿Qué tal está la biblioteca? ¿Hay gimnasio? En un salón de kínder, ¿hay juguetes atractivos y el espacio para jugar? ¿Son de tamaño adecuado los espacios al aire libre?
¿Se ve un ambiente rico en texto en las paredes? ¿El trabajo de los alumnos está en un lugar visible?
Aunque el aprendizaje no depende de la elegancia de las instalaciones, la comodidad y la seguridad de los alumnos debe ser una prioridad en cualquier escuela.
o Los alumnos.
Cuando caminas por los pasillos o el patio, observa a los niños y cómo se comportan. ¿Cuánto ruido hay, y se percibe una comunicación amigable entre ellos? ¿Se ven respetuosos? ¿Se ven contentos?
o El ambiente.
¿Qué ambiente se respira en la escuela? ¿Las personas se saludan cuando pasan por los pasillos? ¿Los niños se acercan abiertamente a los adultos? ¿Todo el mundo está felizmente ocupado?
Cada escuela tiene su vibra, y tú la puedes captar si eres observador. Tu primera impresión desde afuera muchas veces es muy acertada.
Ya que tú te hayas convencido, lleva a tu hijo a conocer la escuela que tú escojas. Es importante involucrarlo en esta decisión donde él va a ser el más involucrado. Sin embargo, la responsabilidad de hacer una buena elección es solo tuya.
Él tranquilamente podrá aprovechar su nueva escuela si tú demuestras confianza: sabes que es la mejor opción y que él va a tener éxito ahí.